jueves, 16 de marzo de 2017


Abre fuego la línea matutina
que a derretir empieza
-aleve aunque paciente-
en torno de una gota
quema el filo y la neblina:
inventa un claro la negrura
y otros claros la maleza.
Estando ya presente
la primera nota
del día
o la estrella que murmura.

Cruzado aquel desierto
observé un bello sueño:
los astros de la punta de la cima
han partido.
Diana del crepuscular incierto
cede el matiz de ensueño
que temprano tiene la mañana.
Así Apolo siempre ungido
saltaba por encima 

la montaña


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